Leticia
El Hámster y su Rueda
1 de mayo de 1946; es decir, hoy cumple 80 años. Una vida larga, llena de mucho amor, alegrías, penas, lágrimas, risas, pero sobre todo de familia.
Mi mamá es una mujer de finca y de ciudad. Hogareña. Mi abuelo, hijo de su época, forjó su carácter y disciplina; le enseñó que el amor no es solo besos y abrazos, sino también la responsabilidad y el trabajo honrado, sin miedo al esfuerzo. Mi bisabuela, mamá Angelita, a quien también llegué a conocer, fue junto con Linda, la esposa de mi abuelo, las figuras maternas que dieron el ejemplo de mujer de familia, matriarca, a la usanza de la época, pero con la seguridad de saber que se cumple un papel que el hombre nunca es capaz de cubrir.
Creció con muchas tías (primas de mi abuelo); la acompañaron toda la vida, con la bendición de una larga vida, sumando, entre todas, el tiempo que cumplimos desde la llegada de Nuestro Redentor (diría mi viejo). Casi todas se nos han adelantado, pero aún tenemos la bendición de tener a Luba, la más guapa y coqueta.
Con mi viejo se conocieron en el centro de la ciudad; ella estudiante en la Casa Central, él estudiante de Medicina (cuando la facultad era el Paraninfo). Hace 55 años formaron su hogar, del que formamos parte 4 hijos (mis dos hermanos y yo + Pecas, a quien quiere como hija, al menos más que a mí), 3 nietos y 2 perras (casi podría asegurar que las quiere más que a todos, pero no es día para entrar en polémicas sobre lo obvio).
Aunque la familia es su mayor tesoro, conocer a mi mamá es entender las múltiples facetas que ha tenido y tiene en su vida:
Abuela: no es regresar a la familia, pero es el título más importante para ella. Desde chiniar a mis hijos, cambiarles pañales, llevarlos a sus clases (natación, karate, baile, fut, cumpleaños y pasarlos a traer al colegio). Su habilidad para entablar conversación, la convirtió en la abuelita más famosa dentro del círculo de mamás y maestras.
Amiga: aún conserva amistad con las señoras de la colonia en Mariscal donde hicimos la mayor parte de nuestra vida (echa pluma, si yo, que soy el menor de los 3, cumplo 50 años… amistades de toda una vida); sus amigas del Cuchubal, con algunas altas y bajas en este tiempo (mi suegra incluida), este grupo se reúne cada mes, hablarán de lo que tengan que hablar, y cada una planeará en qué invertir (por no decir somatar) cuando les “toque” el Cuchubal.
Madrina: no tengo idea de cuántos ahijados y ahijadas tiene mi mamá, consecuencia de su generosidad, vida de fe y admiración, entre familia, amigos cercanos y más de algún paciente de mi papá. Recuerdo muy bien que de pequeño, cercana la Navidad, los regalos para los ahijados tenían un toque especial. Hoy en día, la mayoría casados y seguro más de alguno ya abuelo, le sigue diciendo “mi madrina”.
Maestra: de formación y profesión, mi mamá ha sido una educadora. Yo conocí solo su etapa en Campoalegre, donde fue Directora, pero siempre me la imagino dando clases en el María Auxiliadora. Eso sí, estricta y sin caer en el favoritismo o que le ganara el querer ser “popular” dentro de las alumnas. Es la maestra que uno recuerda con cariño y muuucho respeto (por las buenas y las malas).
Chef: quienes conocen solo la faceta “externa” de mi mamá, no se la imaginan pasando horas y horas en la cocina preparando cualquier platillo que te imagines. Acá te dejo mi playlist favorita: arroz con pollo, pepián, mole, lengua, hilachas, pierna horneada, gallo en chicha, soufflé de chuchitos, frijoles colorados, enchiladas suizas. Es una cocina con raíces guatemaltecas (Mixco + Antigua) y mexicanas (por el tiempo que vivieron con mi papá para su especialización en medicina, período en el que yo vine al mundo en ese maravilloso país).
Artista: mi mamá tiene una inclinación natural al arte, principalmente la pintura, técnica que cultivó por muchos años (asistiendo religiosamente cada semana a sus clases). Pero estas clases eran muy especiales: era pintar piezas hechas de polvo de mármol; para los no expertos parecerían de cerámica, pero la superficie y textura son muy diferentes. Mi mamá se volvió experta en pintar los ojos de las figuras (con todo y el iris, una muestra de su gran habilidad) y fue tanto lo que practicó, que hoy tenemos muchas de esas pruebas embelleciendo nuestras casas y quién sabe cuántos centros de la Obra.
Jardinería: siempre le ha gustado la naturaleza, y las plantas son su debilidad: sean las hortensias (sus favoritas), buganvilias, agapantos, enredaderas, arbustos y árboles frutales… pero no es solo el gusto, sino la ciencia y experiencia de reverdecer paisajes, revivir macetas, impregnando de color y aromas esos espacios que nos rodean llenándonos de energía, aire puro y tranquilidad.
Bien se dice que la mejor forma de aprender es con el ejemplo, y mi mamá me ha dado grandes ejemplos de vida; acá te comparto los que me han impactado más:
No buscar quedar bien con todos. Mi mamá es una mujer de carácter; si hay dudas, mi papá te puede contar (pero que ella no se entere). Y su carácter, que para algunos puede ser dureza, es más una forma de ir por la vida siendo más fiel a su esencia y no limitarse por lo que piensen u opinen los demás.
Tener ideas claras y convicciones. A veces siento que es un poco “terca” o “cerrada”, pero es cuando no pensamos lo mismo. Hoy es más evidente ver que mucha gente “actualiza” su punto de vista según el contexto o las circunstancias. Mi mamá es muy clara en cómo ve la vida, lo que para ella es importante y lo que es “bueno” y “malo”. En lenguaje moderno, es muy “binaria”, y lo interesante no es el conflicto que esto puede provocar, que lo provoca, sino verla como una mujer con sus principios y su forma de pensar muy definidos.
Dar cariño con sello personal. Si te tengo que explicar cómo da cariño mi mamá, pienso en comida y pienso en detalles. A mi mamá, a diferencia de mí, le gustan los abrazos, pero no es una persona que muestra su afecto de esa forma. Los eventos especiales que se celebran en casa, aun cuando ella no es la anfitriona, siempre llega con algo que preparó: sea un aperitivo, unos frijolitos o el postre, nunca falla. Y es muy detallista; los obsequios que hace, fuera del valor económico, puedes notar que los hizo o los compró especialmente para ti, no por el compromiso, sino para ti.
Incansable. Si me pongo a pensar, mi mamá nunca se queda quieta: le gusta ir al cine, al teatro, al súper, al banco y a Tigo (sí, es raro, pero ahí va de vez en cuando). Siempre anda en algún proyecto en su jardín, en remodelación o reacomodo en su casa. Por su actividad, concluyes que es una mujer sana; pero si ves su cuadro médico algo no cuadra: diabética, hipertensa, sensible al sol, biónica (de ambas rodillas), y hay mucho más, pero es para darte la idea. Yo que con un catarro ya paso un par de días “out”, mi mamá ha pasado épocas donde la salud no fue su aliada, supo sacar fortaleza y llevar su vida con normalidad, volviendo normal hacer lo que hay que hacer, aunque no se esté al 100.
Este cumpleaños es muy especial. Además de terminar en 0, es un momento en el que todos nos detenemos unos momentos en agradecer a Dios la fortuna de tener a mi mamá: Cielo (para mi papá), Tita (para los nietos), Letty (para las amistades) y doña Letty (para el resto del mundo). Porque aunque la nombres de distinta forma, es muy probable que todos vean a la misma mujer que ella mira cada día en el espejo. Que sabe que no es perfecta, pero que eso no importa, cuando lo que importa es vivir y hacer que la vida tenga sentido (aunque muchas veces no haga sentido lo que vivimos).
Gracias mama, te quiero mucho, te queremos mucho, y pedimos a Dios y a la Virgen que cuiden de ti, que te den mucha salud y mucha paciencia, con mi papá primero y con todos después.


Felicidades y bendiciones en su cumpleaños 🙏🙏
Que Guapa Letty!!! Muy linda foto de joven! Aunque siempre se mantiene arreglada y guapa! Aun conservo con mucho cariño la Virgen que me pinto a mano, para cuando me case. Siempre tan especial!! Le tenemos mucho cariño y espero haya pasado un feliz cumpleaños.